miércoles, 9 de diciembre de 2020

Canción de un pirata (Todo el mar - XXIV)

 

Canté tres mil años de canciones

y las mías son más de cinco mil…

 

Ardan como mar de ocaso en llamas

los manantiales de mi boca

con llamaradas

de húmedos fuegos

que su boca derrame…

Yo seré su roca…

 

Canté tres mil años de canciones

y las mías son más de cinco mil…

 

Muévase como se mueve al viento

su pelo suelto desalmado…

Sin ataduras

por indomable

su melena vuela libre…

La ataré a mi palo…

 

Canté tres mil años de canciones

y las mías son más de cinco mil…

 

Vístase como la piel desnuda

con sábanas de escalofrío…

Cuando su cuerpo

se entregue al baile

del temblor incandescente

bailaré yo el mío…

 

Canté tres mil años de canciones

y las mías son más de cinco mil…

 

Dele la pleamar de sus sudores

todo un océano a mi nave…

Y no habrá crestas

en oleajes

que no rompa con su proa…

Y eso ella lo sabe…

 

Canté tres mil años de canciones

y las mías son más de cinco mil…

 

Túmbese en la playa mi sirena

que va de vuelta mi velero…

Bajo mi pecho

dos corazones…

Uno el suyo… El otro mío…

Tanto yo la quiero…

 

Canté tres mil años de canciones

de mar

y las mías de amor

son más de cinco mil…



"Tu poesía está carente de erotismo" (Suelta de amarres - XCVII)

 

“Tu poesía está carente de erotismo”

 

“Tu poesía está carente de erotismo”,

hincada una musa escribió en el cartapacio de mi piel.

Verso a verso colonicé todo el papel

de su libro abierto

húmedo por culpa de mi lengua escrita.

-¿Decías qué..?... ¿Qué decías…?...

Que los seísmos de mis besos silábicos,

quería decirme,

crujen desde el epicentro de mis poemas.


qué palabra de dios ni qué mensaje (juanmanual de supervivencia LXIX)

 


qué palabra de dios ni qué mensaje

 

qué palabra de dios ni qué mensaje…

qué mandatos… qué pautas… qué consejos…

qué patente de eternidad… ¡qué ultraje…!...

ni conocéis a dios ni está tan lejos…

os traje a dios… con él también os traje

toda existencia desde tiempos viejos…

de dios procedo y grito mi linaje…

linaje vuestro… ¡no os quedéis perplejos…!...

 

asumid el divino grito libre

de vuestra voz… hacedla incandescente…

somos la raza humana de estos días…

unos días apenas del calibre

de un ínfimo neutrón superviviente

en un eterno mar de naderías…


Gafeína (Palabrotario - CDXLVII)

 


Gafeína. Sustancia estimulante que mantiene a los felinos despiertos.   


Fenixterre (Esto es Cádiz... Lo de mamar, lo dejo a tu elección - XXX)

 


Fenixterre


martes, 8 de diciembre de 2020

Vejer - III (De andar por haikus - XXXIII)

 


Vejer (III)


Vejer se erige

empinada de blanco

entre un vergel.


Barcarola brillante (Todo el mar - XXIII)

 

Barcarola brillante de la luna

sonante, derramada en los atlánticos

es himno libre

que puede regresar de nuevos ecos

rociados desde las Américas.



Te compraba un dedo (Suelta de amarres - XCVI)

 

Te compraba un dedo

 

Te compraba un dedo

al precio que marcara tu deseo de estafarme y una mano

por la cantidad de diamantinos cristales preciosos

que en ella cupiesen y el brazo

por todo mi reino extendido en la tierra y tu cuerpo

restante

a cambio de mi vida y además

te compraba el alma

a precio de cien almas mías y tu corazón

por mi corazón y mis entrañas…

 

Entera te compraba si tuviera

diamantes

reino

vida

alma

corazón

entrañas

o algo suelto para darte a cambio.


cuando tomes una piedra (juanmanual de supervivencia - LXVIII)




cuando tomes una piedra

 

cuando tomes una piedra y machaques

con la contundencia

del martillo de la vida misma

el reloj y la brújula…

cuando prendas un fuego

y calientes tus manos

viendo reducirse a cenizas

los senderos de los mapas

de las tierras conocidas…

cuando borres toda huella

de las certidumbres de tu corazón…

entonces… solo entonces

podrás venir conmigo al mundo…

 

te espero a cualquier hora

y en cualquiera de las entradas de la estación del alma

con trenes sin itinerarios establecidos…

Expertomatozoide (Palabrotario - CDXLVI)

 


Expertomatozoide. Célula que forma el gameto masculino con gran experiencia en la formación de cigotos.


Adoquiénes (Esto es Cádiz... Lo de mamar, lo dejo a tu elección - XXIX)

 


Adoquiénes


lunes, 7 de diciembre de 2020

Londres - II (De andar por haikus - XXXII)

 


Londres (II)


Ni un solo selfie

besándonos en Londres

sí que fue un brexit.


Fotoversos (VII)

 


Son olas (Todo el mar - XXII)


Son olas…

Son olas…

Seguro que son olas…

Son olas

o primas hermanas de las olas…



Bella urbe ruborizada en luces (Suelta de amarres - XLV)


Bella urbe ruborizada en luces

 

Bella urbe ruborizada en luces

ante el andar nocturno de este iluminado:

disculpa la acritud de su pensamiento libre

y tanta ingratitud que manifiesten sus palabras

ante la no visión del cielo.


Pero apenas puedo ver estrella alguna…

Tu aliento luminoso perturba mi sentido

de orientación

y el norte

se me oculta

como si la pequeña osa pernoctara

dentro de la boca del lobo celeste.


Y tampoco

me permites ver el rastro efímero

del llanto de las noches de agosto

con Perseo

queriendo

centrar todas las miradas.


un trueno ha roto el cielo (juanmanual de supervivencia - LXVII)

 


un trueno ha roto el cielo

 

un trueno ha roto el cielo y por las grietas

dioses van precipitándose

al abismo terrenal del vacío…


Franjista (Palabrotario - CDXLV)

 


Franjista. Especialista en hacer franjas.


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domingo, 6 de diciembre de 2020

Chiclana - VIII (De andar por haikus - XXXI)

 


Chiclana (VIII)


Puentes de plata

de Chiclana a La Isla

hechos de esteros.


He labrado besos como perlas (Suelta de amarres - XCIV)

 

He labrado besos como perlas 

 

He labrado besos como perlas

en tu cuello de mujer…

He rezado mil te-quieros de noche, de improviso,

en el ecuador del pensamiento dormido…

He aromado tus pies con mi aliento

otorgándote rango de reina en el reino de mi boca…

He pulido tus tristezas

hasta hacerlas copas de nocturnos brindis…

He asumido las rarezas que te asaltan

aparentemente sin motivo…

He bebido de la historia de tu cáliz,

de los frutos de tu vientre…

He sabido adivinar dónde estabas tú

y cuál era tu herencia solo tuya…

 

Dime ahora qué más

puedo seguir haciendo por mí…


no hagas que vuelva a repetírtelo (juanmanual de supervivencia - LXVI)

 


no hagas que vuelva a repetírtelo

 

no hagas que vuelva a repetírtelo…

si vas a morirte otra vez

hazlo de verdad…

 

los funerales son caros…

 

demasiadas horas de duelo…


Entrentenimiento (Palabrotario - CDXLIV)

 


Entrentenimiento. Diversión concebida para viajeros en ferrocarril.


Bronceado (Esto es Cádiz... Lo de mamar, lo dejo a tu elección - XXVII)

 


Bronceado


sábado, 5 de diciembre de 2020

Aquella fría tarde de diciembre (150º aniversario de la muerte de Gustavo Adolfo Bécquer - I)




Que la enfermedad persiguió a Gustavo Adolfo Bécquer es un hecho que determinó en mucho su vida desde muy joven. Eso explica, por ejemplo, que en los veranos procurara viajar hasta el Cantábrico para tomar baños saludables para afrontar los fríos meses de otoño e invierno; o que pasara largas temporadas en el monasterio de Veruela, en las cercanías de la Vera del Moncayo, cuyos aires puros parecía favorecer su estado de salud; e incluso que conociera a Casta Esteban, su esposa y la madre de sus hijos, pues esta mujer era ni más ni menos que la hija del doctor que trataba su enfermedad venérea.

No hay ciertamente datos que puedan determinar con exactitud la causa que llevó a la tumba al poeta, de hecho se ha escrito mucho al respecto con alusiones incluso a los errores de diagnóstico en su certificado de defunción. Lo que sí parece claro es que la tuberculosis y la sífilis tuvieron mucho que ver, como también su delicado estado anímico tras la muerte de Valeriano, su hermano, colega y alter ego desde la juventud.

Sin embargo, hay que tener en cuenta el estudio de Juan Carlos de Lara titulado 'El frío que mató a Bécquer' publicado en la revista 'El Gnomo' en 1999. Según el investigador, el día 5 de diciembre de 1870, hace justamente 150 años, Gustavo, acompañado de su amigo, el poeta Julio Nombela, tomaron el omnibús que comenzó a circular meses antes desde la Puerta del Sol hasta el barrio de Salamanca, donde ambos residían, y se vieron obligados a realizar el trayecto en la imperial del vehículo dado que el interior estaba ocupado al completo aquella fría tarde con terribles vientos que azotaban a la villa madrileña.

Consecuencia del trayecto en aquellas condiciones adversas, ambos poetas acabaron con pulmonía. Nombela se salvó. Gustavo, después de más de dos semanas convaleciente y con su mermado estado de salud desde hacía años, no tuvo tanta suerte. Es decir: una tarde como la de hoy, hace 150 años, Gustavo llegó a su casa en la calle Claudio Coello para ya no salir con vida nunca más.

El universo Bécquer en imágenes. Tras las huellas de Gustavo (XIV)

 


Ser huérfano, pobre y de noble cuna, eran las condiciones que había que cumplir para acceder a la Escuela de Mareantes sita por aquellos años en el palacio de San Telmo. Gustavo cumplía esos requisitos y allí, con apenas diez años, estudió junto con su amigo Narciso Campillo, hasta que la escuela cerrara tras ser adquirida por los duques de Montpensier, quedando sesgada así toda posibilidad de que ambos poetas se convirtieran en pilotos de altura, cosmógrafos y navegantes. En la fachada norte, le levantan en la actualidad las efigies de los hijos ilustres de Sevilla, entre ellos, por supuesto, Gustavo.